Sunday, February 26, 2017

Ahí vienen de nuevo

Sabía que no se trataba de Amanda pues me había dejado un mensaje, diez minutos atrás, de que acababa de llegar a casa. Imposible mi madre también; el regusto salado de mis lágrimas y el olorcito molesto a flores que permanecía aún en mi nariz, confirmaban que un nuevo aniversario con ella ausente había sucedido. La renta estaba pagada. Mis amigos, inexistentes desde siempre.
Mas, el murmullo detrás, delante y en un punto indescifrable, me hizo entender que «aquello» estaba presente, allí. Era lo único que creía saber desde el inicio mismo.
Sin embargo, esta vez venía preparado.   
Les detuve. Destruí sus heridas infringidas sin piedad, como siempre lo hacían, en una maraña de palabras sin sentido.
Se detuvieron en el instante en que también lo hizo el repiqueteo constante y rítmico en mi pecho y, con ello, el color escarlata extendiéndose en el piso fue lo último que vi antes de que todo se fuese a negro. Cuando volví a abrirlos, sin embargo, entendí algo en medio de la bruma exenta de calores y sensaciones; nada más había allí además de un terror paralizante, avasallador.

Y es que ahí venían de nuevo.  




Primer relato, resultado de un ameno taller de escritura.

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