Wednesday, March 1, 2017

Lo de siempre, sin azúcar

La hipocresía se sirve fría, todos los días, después del tecito de las siete de la tarde. Y es igual de amarga.

Pero qué le vamos a hacer. Estamos acostumbrados.

¿Cambiarlo? Ni en mi tumba, señor. Me criaron así y así me moriré.

Qué va a saber usted si después de todo los gustos son gustos, no se puede hacer nada, y menos porque puta que le gusta a la gente mentirme a la cara.

No comments:

Post a Comment